
En la noche cuando nadie me observe, podre darle un alivio a mi hambriento ser,
Clavare el helado filo de la navaja entre mi carne,
Escarbare en ella hasta sacar de las profundidades el sufrimiento de un alma que creo inexistente,
Limpiare la capa de sangre que cubrirá mi alrededor, en silencio,
Esconderé mis marcas de aquellos ojos que no dudarían en juzgarme.
Dejare que mi mente se pierda entre pensamientos de instantes que jamás serán reales…
Estaré despierta hasta el amanecer, temblando como una niña asustada,
Perdida entre la incertidumbre de un futuro que me aterra…
Ahogare mis gritos entre las frías sabanas de mi cama,
Y solo al fin, cuando mi cuerpo llegue al límite del agotamiento,
Caeré rendida en un sueño, que me gustaría, fuese eterno…
Pero no será así, abriré los ojos cuando el imponente sol se asome por mi ventana,
Maquillare mi rostro, ocultare mi tristeza tras una sonrisa,
Saldré al mundo, queriendo ignorar que la noche llegara de nuevo,
Deseando esconderme del tic tac del reloj…
Y aunque se reviente mi garganta por el nudo que la atraviesa, no llorare,
Aunque sienta que mi cuerpo estalla, soportare lo que me he causado…
Sé que debo enfrentar con infinita valentía, esta espiral inagotable de dolor…
En la noche
- sábado, 24 de octubre de 2009
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