Te oigo susurrar nuevamente a mí oído…
Intento no escucharte, pero entonces, gritas mi nombre con tanta fuerza, que no tengo más remedio que fijarme en ti.
Tu mirada tierna y profunda me atrae… llevamos tanto tiempo cerca, pero sin estar realmente juntas…
Te deseo y a la vez te temo…
Has jurado entregarme la paz eterna, a cambio de mi cuerpo.
Debo entonces dejarlo todo por ti?
Algunos me han dicho que mientes. Que atrapas almas inocentes, prometiendo cosas que no está en tus manos entregar. Dicen, que solo anhelas consumir nuestras carnes, sin importar que los espíritus se quemen luego en el infierno.
Pero también, he escuchado de otros que lo que prometes es verdadero. Que solo de tu mano, se puede alcanzar la paz eterna que todos en alguna oportunidad, hemos anhelado.
Que creer? Los únicos que probarían la veracidad, o la falsedad de tus palabras, son quienes se han marchado a tu lado, y ellos, jamás regresaran.
Esperas por mi desde hace tanto… tú duermes en mi cama cada noche,
Tú caminas por las calles intentando agarrar mi mano,
Tú me acompañas en cada risa, y me abrazas en cada lágrima,
Tú pareces ser mi única compañía…
Me has esperado con paciencia, una paciencia que empieza a agotarse. Y ahora, reclamas mi presencia como no lo habías hecho nunca antes.
Sé que estoy obligada a tomar una decisión.
Tus palabras parecen tan reales… y este mundo entierra cada día más su puñal en mi desgastado cuerpo.
Todo parece arrojarme a tus brazos, y sin embargo, hay algo que me ata a esta realidad tan amarga.
Sé, que si no decido seguirte, te marcharas con ira, y regresaras, en el momento no esperado, y de la forma menos deseada. Para que correr un riesgo semejante?
Tarde o temprano, llegaras…
Presionas mi pecho, me robas el aire, haces que todo en mi interior arda, que cada uno de mis huesos se congela lentamente.
Fuiste quien irónicamente, me mostro el elixir de la vida, ese que me ha permitido sobrevivir… basta tan solo un par de gotas de hermosa sangre, sangre que se mezcla con mis lagrimas, y cubre mi rostro…
Dame solo un par de minutos más para decidir…
Tan solo espera, se que la vida, y el resto de los mortales, no tardaran en empujarme hacia ti.
Y entonces, huiremos juntas.
Pero jura que después cumplirás tus promesas,
Jura que no me abandonaras a mi suerte, como lo hicieron ellos.
No me dejes, hoy más que nunca necesito de tu compañía…
Intento no escucharte, pero entonces, gritas mi nombre con tanta fuerza, que no tengo más remedio que fijarme en ti.
Tu mirada tierna y profunda me atrae… llevamos tanto tiempo cerca, pero sin estar realmente juntas…
Te deseo y a la vez te temo…
Has jurado entregarme la paz eterna, a cambio de mi cuerpo.
Debo entonces dejarlo todo por ti?
Algunos me han dicho que mientes. Que atrapas almas inocentes, prometiendo cosas que no está en tus manos entregar. Dicen, que solo anhelas consumir nuestras carnes, sin importar que los espíritus se quemen luego en el infierno.
Pero también, he escuchado de otros que lo que prometes es verdadero. Que solo de tu mano, se puede alcanzar la paz eterna que todos en alguna oportunidad, hemos anhelado.
Que creer? Los únicos que probarían la veracidad, o la falsedad de tus palabras, son quienes se han marchado a tu lado, y ellos, jamás regresaran.
Esperas por mi desde hace tanto… tú duermes en mi cama cada noche,
Tú caminas por las calles intentando agarrar mi mano,
Tú me acompañas en cada risa, y me abrazas en cada lágrima,
Tú pareces ser mi única compañía…
Me has esperado con paciencia, una paciencia que empieza a agotarse. Y ahora, reclamas mi presencia como no lo habías hecho nunca antes.
Sé que estoy obligada a tomar una decisión.
Tus palabras parecen tan reales… y este mundo entierra cada día más su puñal en mi desgastado cuerpo.
Todo parece arrojarme a tus brazos, y sin embargo, hay algo que me ata a esta realidad tan amarga.
Sé, que si no decido seguirte, te marcharas con ira, y regresaras, en el momento no esperado, y de la forma menos deseada. Para que correr un riesgo semejante?
Tarde o temprano, llegaras…
Presionas mi pecho, me robas el aire, haces que todo en mi interior arda, que cada uno de mis huesos se congela lentamente.
Fuiste quien irónicamente, me mostro el elixir de la vida, ese que me ha permitido sobrevivir… basta tan solo un par de gotas de hermosa sangre, sangre que se mezcla con mis lagrimas, y cubre mi rostro…
Dame solo un par de minutos más para decidir…
Tan solo espera, se que la vida, y el resto de los mortales, no tardaran en empujarme hacia ti.
Y entonces, huiremos juntas.
Pero jura que después cumplirás tus promesas,
Jura que no me abandonaras a mi suerte, como lo hicieron ellos.
No me dejes, hoy más que nunca necesito de tu compañía…




0 comentarios:
Publicar un comentario